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viernes, 12 de junio de 2026

El Mundial de Fútbol: La cumbre de la hipnosis colectiva y la desconexión con la naturaleza





Vivimos en una sociedad hiperconectada, pero profundamente desconectada de lo esencial. Si te detienes a observar el comportamiento colectivo, notarás que la vida moderna gira en torno a tres grandes pilares artificiales: los deportes de masas, la industria del entretenimiento y la cultura popular.
Para la mayoría, consumir esto es lo "normal". Sin embargo, existe una corriente de pensamiento más pragmática y biológica que ve estas industrias como lo que realmente son: una elaborada Matrix de distracción diseñada para adormecer los instintos humanos.



El nuevo "Pan y Circo": Los Deportes y el Entretenimiento como Anestesia

En la antigua Roma, los emperadores utilizaban el panem et circenses (pan y circo) para mantener a la plebe contenta y distraída de los problemas reales del imperio. Hoy, la estrategia no ha cambiado; solo se ha digitalizado.
Los partidos de fútbol que paralizan naciones, las sagas cinematográficas y las entregas de premios actúan como una anestesia mental. Mantienen a la población en un estado de pasividad absoluta. Mientras las personas invierten horas de su día sentadas frente a una pantalla viendo a otros correr, competir o actuar, su propia vida permanece estancada. Se genera una falsa sensación de logro y pertenencia al "apoyar" a un equipo o identificarse con una celebridad, transfiriendo energía vital a corporaciones que solo buscan monetizar su atención.



Idolatría Vacía y la Pérdida de la Individualidad

La cultura moderna rinde culto a los atletas y a las estrellas de cine como si fueran deidades. Esta idolatría es biológicamente contraproducente. En lugar de desarrollar las habilidades propias, mejorar la salud individual, experimentar con el propio cuerpo o cuestionar el entorno, el espectador promedio prefiere vivir de forma vicaria a través de la vida de un tercero.
La adoración a estas figuras públicas debilita la individualidad. Convierte a los seres humanos en seguidores obedientes que consumen las opiniones, las tendencias y los productos que esa misma élite cultural les dicta.



La Artificialidad de la Cultura Actual

El arte contemporáneo, la música industrializada y el estilo de vida urbano son manifestaciones artificiales que nos alejan de nuestra biología. Nos encierran en ciudades de concreto, respirando aire filtrado y consumiendo estímulos visuales y auditivos diseñados para alterar nuestra dopamina de forma constante.
Esta desconexión con la naturaleza y con el entorno real debilita el discernimiento. Cuando tu mente está saturada con tramas de ficción, estadísticas deportivas o polémicas de celebridades, no queda espacio para lo verdaderamente importante: entender cómo funciona tu metabolismo, optimizar tu nutrición, moverte de forma funcional o buscar la autosuficiencia.




El Mundial de Fútbol: La cumbre de la hipnosis colectiva y la desconexión biológica

Mientras lees esto, miles de millones de personas tienen los ojos clavados en una pantalla. El Mundial de Fútbol ha comenzado y, con él, la maquinaria de distracción más grande del planeta se ha puesto en marcha. Para la masa, es una fiesta; para un ojo crítico y alineado con la biología, es el ejemplo perfecto de cómo la sociedad moderna adormece el potencial humano.
Analizar este evento desde una perspectiva de autosuficiencia y realidad biológica revela que el fútbol profesional no es más que una ilusión diseñada para mantenernos pasivos.
Ver a once desconocidos patear un balón vistiendo una camiseta de un color específico no te hace parte de nada real.
Es un nacionalismo falso. Las masas experimentan euforia, llanto y rabia por los resultados de un juego corporativo que no altera en lo absoluto sus vidas reales. Al día siguiente de la final, el espectador promedio seguirá teniendo los mismos problemas económicos, la misma salud deteriorada y la misma desconexión con su entorno. Se ha canjeado la verdadera soberanía individual por una falsa identidad colectiva de noventa minutos.



Sedentarismo y transferencia de energía vital al mirar un deporte malo para la salud.

El contraste es ridículo: millones de personas con sobrepeso, fatiga crónica y metabolismos arruinados pasan horas sentadas en un sillón viendo a un puñado de atletas hiperfuncionales en su máxima capacidad física. Tanto la vida sedentaria, como jugar al fútbol ambos no son saludables.
El Mundial promueve la inactividad. En lugar de usar ese tiempo para entrenar el propio cuerpo, optimizar la nutrición o regenerar la salud hepática y metabólica, el individuo entrega su energía vital en forma de atención pasiva. El espectador se conforma con el reflejo de la acción; prefiere ver el movimiento antes que moverse.



La monetización del escape y los malos hábitos

Un evento de esta escala no busca el desarrollo físico de la población; busca su consumo. El Mundial es el escaparate perfecto para la industria de los ultraprocesados, el alcohol, la comida chatarra y la agenda del veganismo impuesta por la elite.
La Matrix moderna te dice que para "disfrutar" del juego debes consumir productos que envenenan tu hígado, inflaman tu intestino y destruyen tu energía. Es un ciclo perfecto de degradación: te sientas a ver a otros estar sanos mientras tú destruyes tu propia salud consumiendo lo que te venden los patrocinadores del evento.



Conclusión: Recupera tu atención. Apagar el televisor para encender la vida

Apartarse del ruido mediático, del deporte profesional y del consumo cultural no es un acto de aislamiento, sino de liberación. Al apagar el televisor y dejar de seguir la corriente popular, recuperas el control de tu recurso más valioso: tu atención.
Solo cuando dejas de consumir la ficción y el espectáculo de otros, tienes el tiempo y la claridad mental necesarios para enfocarte en tu propia realidad, en tu salud biológica y en tu desarrollo real. 
El Mundial de Fútbol es el recordatorio definitivo de dónde están las prioridades de la sociedad actual: en el entretenimiento, la evasión y el consumo.
Rechazar este espectáculo no es aburrido; es un acto de rebeldía y claridad mental. Al apagar el partido, dejas de financiar la distracción de las élites corporativas y recuperas las horas necesarias para construir un cuerpo fuerte, un metabolismo limpio y una mente libre de dogmas colectivos. La única victoria que importa es la que consigues sobre tu propia biología, no la que ocurre en una cancha al otro lado del mundo.

martes, 17 de marzo de 2026

El Origen Pagano del Día de San Patricio






El Día de San Patricio se celebra en todo el mundo cada año el 17 de marzo. Esta festividad suele asociarse con el color verde, los tréboles, la embriaguez y la cultura irlandesa. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que el Día de San Patricio tiene profundas raíces paganas y demoníacas que se remontan a la Irlanda precatólica.


Salmo 96:5 Porque todos los dioses de las naciones son ídolos; pero Jehová hizo los cielos.



Orígenes del Festival Pagano 

 Antes de la llegada del catolicismo romano a Irlanda, los antiguos celtas celebraban el equinoccio de primavera, que cae el 21 de marzo, con un festival conocido como Ostara. Este festival celebraba el fin del invierno y el comienzo de la primavera. Los celtas creían que durante el equinoccio de primavera, el velo entre el mundo físico y el espiritual era más delgado, y realizaban rituales para honrar a sus dioses y diosas.

Una de las deidades más importantes del panteón celta era Eostre, la diosa de la primavera y la fertilidad. Se cree que su nombre dio origen a la palabra inglesa moderna "Easter" (Pascua). Los celtas ofrecían sacrificios y realizaban otros rituales para honrar a Eostre y asegurar una buena cosecha en los meses siguientes. 

El primer desfile del Día de San Patricio se celebró en Boston en 1737, y la festividad se convirtió en fiesta oficial de Irlanda en 1903. 

Muchas de las tradiciones asociadas con el Día de San Patricio tienen raíces paganas. Por ejemplo, el color verde se asocia con el Día de San Patricio porque representa el renacimiento de la primavera. En la época pagana, el verde también se asociaba con la fertilidad y el mundo natural. El trébol, que ahora es un símbolo de Irlanda, era originalmente una planta sagrada para los celtas y se creía que tenía poderes protectores.



La Importancia del Fuego 

El fuego también era una parte importante del festival demoníaco de Ostara, y su importancia perduró incluso después de la llegada del cristianismo. Se encendían hogueras en las cimas de las colinas para dar la bienvenida a la primavera y ahuyentar a los malos espíritus. En algunas partes de Irlanda, todavía se encienden hogueras el Día de San Patricio. 

Otra tradición asociada con el Día de San Patricio es vestir de verde. Los celtas creían que vestir de verde los protegería de los malos espíritus, y este color aún se asocia con la suerte y la buena fortuna. En Irlanda, es costumbre llevar un pequeño manojo de tréboles el Día de San Patricio, un guiño al significado original de esta planta.



El Papel de la Música y la Danza 

La música y la danza siempre han sido parte importante de la cultura irlandesa, y también desempeñaron un papel fundamental en el festival de Ostara. Los celtas cantaban y bailaban alrededor de la hoguera para celebrar la llegada de la primavera. Hoy en día, la música y la danza tradicionales irlandesas siguen siendo una parte importante de las celebraciones del Día de San Patricio. 

El step dance irlandés, que se caracteriza por movimientos rápidos y precisos de pies y piernas, es quizás la forma más famosa de danza irlandesa. Se originó en el siglo XVIII y ahora se practica en todo el mundo, incluso en exceso.


1 Corintios 6:10 Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.


El Día de San Patricio es una festividad que se celebra en todo el mundo, pero pocos conocen sus orígenes paganos y demoníacos. Los verdaderos cristianos no deberían celebrar esta festividad pagana dedicada a los demonios.


Deuteronomio 12:29-32 29 Cuando el Señor tu Dios extermine a las naciones que vas a poseer, y las sucedas y habites en su tierra, 

30 ten cuidado de no caer en la trampa de seguirlas, después de que hayan sido destruidas de tu presencia; y no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: «¿Cómo servían estas naciones a sus dioses? Así haré yo también». 

31 No harás esto al Señor tu Dios, porque toda abominación que el Señor aborrece, la han cometido para sus dioses; incluso a sus hijos e hijas los han quemado en el fuego para sus dioses. 

32 Todo lo que yo te mando, obsérvalo y hazlo; no añadas ni quites nada.

viernes, 7 de marzo de 2025

Babilonia Misterio Religioso




Babilonia Misterio Religioso



Análisis comparativo del mundo religioso y cultural de la antigua Babilonia con el desarrollo doctrinal del catolicismo romano, caracterizado éste por un marcado sincretismo de enseñanzas bíblicas y religiosidad pagana.


Libro comleto gratis en pdf: https://es.scribd.com/doc/150563818/Libro-Babilonia-Misterio-Religioso-Ralph-Woodrow


Libro completo gratis en Audiobook (Playlist):  https://www.youtube.com/watch?v=p-US7oico9c&list=PL9IGVw0M7B1ZcdXqMk3UPEQ6abAVv3qOQ


Formato físico dispobible: https://libreriapeniel.com/producto/babilonia-misterio-religioso/



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miércoles, 18 de diciembre de 2024

Testimonio de ex-satanista




Descubre lo que un ex satanista reveló en este impactante testimonio de Eduardo Gutiérrez.


Judío Ex Satánico reveló lo que nadie había dicho!

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jueves, 12 de diciembre de 2024

El Engaño Guadalupano (5 Siglos de Mentiras)




EL DEMONIO DETRÁS DE LA GUADALUPE

Hoy 12 de diciembre. El día de la Virgen de Guadalupe, otra de las mentiras del catolicismo romano mexicano. Según la tradición Mexicana, fue 12 de diciembre de 1531, donde la Virgen María se le apareció al indio Juan Diego.

Los católicos mexicanos y devotos a esta tradición, sostienen que ese mismo día, la Virgen le pidió a Juan Diego que subiera al cerro llamó Tepeyac, y que cortara flores y llevarlas delante de un obispo, como evidencia que ella había aparecido, y que más tarde le construyeran un templo en honor a ella en este cerro de Tepeyac. Desde entonces son millones de católicos celebran el 12 de diciembre el día de La Guadalupana, o como muchos la conocen “La virgen Morena.”


El Engaño Guadalupano / 5 Siglos de Mentiras




Pero este solo ha sido un mito y una cortina de humo para ocultar esta mentira, es misma diosa Guadalupana, es la misma diosa pagaba indígena, llamada en idioma náhuatl, “Tonantzin, o Guadalupe” la historia lo confirma, que antiguos indígenas mexicanos tenían un centro de adoración para la diosa Tonantzin, que quiere decir en náhuatl “nuestra madrecita.”


Desde la Basílica: Idolatría Papista EXPUESTA!



Aunque los antiguos indígenas mexicanos, le llamaban a esta diosa Tonantzin, hoy Guadalupe. Es la misma diosa pagana de las religiones ministerio Babilonia.

En Efeso era conocida como «Diana» (Hechos 19:27), en Egipto era "Isis," y su hijo como "Horus," para los Canaán, Fenicia y Siria era “Asera" (Deuteronomio 16:21). Otro nombre pagano dado a esta diosa era la Reina del Cielo, título que usa la iglesia católica para María (Jeremías 7:18; 44:17-19).



El Fraude Más Descarado del Catolicismo


viernes, 15 de noviembre de 2024

¿Ha desechado Dios a Su Pueblo?




Romanos, Capítulo 11


El remanente de Israel

1 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2 No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: 3 Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? 4 Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. 5 Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. 6 Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; 8 como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. 9 Y David dice:


Sea vuelto su convite en trampa y en red,

En tropezadero y en retribución;

10 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,

Y agóbiales la espalda para siempre.
La salvación de los gentiles

11 Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. 12 Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?

13 Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, 14 por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. 15 Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? 16 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.

17 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, 18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 19 Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. 20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. 22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. 24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?


La restauración de Israel

25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito:


Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

27 Y este será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados.

28 Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. 29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. 30 Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, 31 así también estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. 32 Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? 35 ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? 36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.


Descubre la verdad sobre el arrebatamiento





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jueves, 7 de noviembre de 2024

Las Indulgencias vs la Fe





Las Indulgencias vs La Fe







Seis monedas de plata era el precio que deberías pagar para hacerte creedor de un certificado de indulgencia. Sin embargo para que esta indulgencia surtiese efecto se requería no solamente adquirirla sino también emprender una peregrinación a siete iglesias reverenciados seleccionadas por el tesoro de reliquias que albergaban la catedral de Wittenberg el 31 de octubre Día de todos los Santos exhibía un asombroso conjunto de 1000 reliquias prometiendo reducir la pena del purgatorio en 3 millones de días si eran veneradas correctamente sumado a esto entre las calles de aquella multitud de fieles desfilaban alzando pendones tocando trompetas y alardeando con júbilo los renombrados predicadores de indulgencias que con una retórica sofista infundían el temor en las almas para que se acercasa a adquirir el codiciado obsequio papal la indulgencia plenaria de la porción básicamente lo que los alejaba del cielo era solamente una moneda cayendo al cofre.
Tan pronto la moneda cayera en el cofre tanto para ellos como para sus seres queridos saldrían del purgatorio. No obstante, según las palabras del dominico Hugo de Salat Chear: las penitencias realizadas en esta vida probablemente no compensaban más que una parte de esas tarifas necesarias para la salvación y un periodo de Purificación en el purgatorio aseguraría el resto y era necesario para todos aquellos que se acercaban era, en efecto, como el agua del pozo de Jacob que aunque bebida continuaba generando sed. No existía confianza en los méritos de Cristo, ni fe en el sacrificio de la Cruz.
La curia Romana parecía haber sellado el cielo ni entraban ellos ni dejaban que otros entrasen.
Entre Cristo y el pueblo se alzaban el papa, los santos, las vírgenes, reliquias, indulgencias, purgatorios. Imágenes que intentaban ser definidas y defendidas con intrincado sofisma de sus predicadores. 

La mayoría de las veces la muerte la persecución y los ostracismo era el precio a quien se negase a aceptar esta religión sincrética y pagana. Sin embargo el 31 de octubre de 1517, proximadamente a las 3 de la tarde, un monje agustino formado entre los claustros de la curia romana, se abrió paso entre la muchedumbre congregada en la capilla de la catedral Wittenberg, que estaba ahí para adorar las reliquias del sabio de sajonia, y obtener así, la dispensa al favor papal mediante las indulgencias y este monje, según el testimonio de Philip Melanchton, quien se convertiría en su discípulo posterior, clavó 95 tesis en las puertas de la catedral invitando, a quienes lo desearan, a un debate intelectual sobre el tema.
Este acto, sin duda, cambiaría el mundo para siempre. Este acto fue coronado años después por Juan Calvino con la frase Post tenebras lux (de las tinieblas a la luz).

En medio del conflicto contra un gigante que se oponía a esta liberación, se forjaron lemas que inspiraron un pueblo:

Ante la arrogancia un papa corrupto que se alzaba por encima del trono de Dios - SOLO CRISTO
Ante las falsas promesas de perdones papales y la veneración de huesos y cadáveres - SOLO CRISTO
Ante el temor al purgatorio, los sufrimientos necesarios para alcanzar el cielo - SOLO CRISTO
Ante la retórica belicista un imperio que sometía a sus seguidores por la fuerza - SOLO CRISTO
Ante el imaginario tesoro de buenas obras de santos mediadores, vírgenes, reliquias y cuerpos cadavéricos - SOLO CRISTO
Desde monasterios iglesias, hogares, calles Dios comenzó a levantar a sus Ungidos para proclamar con voz en cuello la Buena Nueva.
Lutero en Alemania, Calvino en Ginebra,  Swinglio en Zurich, Knox en Escocia, y otros tantos que
esparcieron el fuego por cada ciudad, por cada pueblo, por cada monasterio, por cada abadía, por cada calle. Como caballos galopando a toda carreta por toda Europa, la frase:  At Fontes, se convirtió en el lema de los reformadores. Un llamado a volver a las fuentes verdaderas frente a las invenciones de la curia romana.
Con el tiempo esta frase mutó y se transformó en Sola Escritura: 
Ante la proliferación de doctrinas y enseñanzas - SOLA ESCRITURA
Ante las falsas doctrinas que amenazaban la vida espiritual - SOLA ESCRITURA
Ante las artimañas de una curia ávida de poder y riqueza - SOLA ESCRITURA
Ante la pretensión de erigirse como soberano y rey de los cristianos - SOLA ESCRITURA 

Obviamente hubo conflictos, hubo debates, hubo persecuciones, muertes, ostracismo.
Frecuentemente el Mar Rojo se alzaba ante ellos con los carros del faraón. 
Al acho a las espaldas sin embargo la inquebrantable fe de un pueblo, que surgió entre las tinieblas de una iglesia corrupta, prevaleció ante un imperio en decadencia corrupto, violento, engañoso, asesino.
La Reforma había comenzado. 
El Éxodo está en pleno apogeo, y nada ni nadie podría detenerlo.
Hoy, tras más de 500 años de aquel evento, más de 800 millones de personas han sido liberadas de la Cautividad Babilónica, y miles y miles y miles siguen siendo rescatados cada año.
Los Defensores de la Fe siguen surgiendo entre iglesias, seminarios, hogares, calles, de entre todas partes y a través de libros, sermones, programas, escritos, canciones continúan arrebatando a miles de almas a aquél, que por odio, ha cegado las mentes para que no brille la luz del Evangelio: eruditos, laicos, presbíteros, mujeres, hombres, jóvenes, niños, han replicado la lucha que dio inicio formar el 31 de octubre 1517, y sin temor a la persecución y sin temor a la crítica y sin temor a los ostracismos, sin temor a la a la corrección política que intenta dominarlos y marcarles la línea de batalla, siguen yendo por aquellos a los que el propio Señor les ha dicho: "salid de ella pueblo mío," y hoy: 31 de octubre, yo me sumo a la voz de Cristo que dice: "salid de ella pueblo mío." Salíd de esa curia perversa, que ha sido asesina perseguidora, que ha sido cruel, que se ha embriagado de la sangre de los Santos, que ha pervertido el derecho y ha negado la justicia de los méritos del Salvador. Salíd de aquella, que se ha alzado sobre sus hermanos queriendo dominarlo todo, imponiendo un hombre como "vicario infalible" "sumo líder y padre de los creyentes."  Vosotros tenéis un solo Padre, vosotros tenéis un solo Maestro. Venid a Cristo y recibiréis descanso. Pronto la luz de Cristo empezó a brillar, pronto la luz de Cristo empezó a resplandecer en toda su potencia a esclarecer la mente embotada por la mentira romana. Depurados de la superstición de acercarse a santos, vírgenes, cadáveres, reliquias, papas, imágenes, brilló con excelsa magnificencia lema de Soli Deo Gloria (Solo a Dios la gloria), porque solo Él la
merece. Cristo, el Cristo de las Escrituras, por el que indagaron los Profetas, el que fue manifestado con
poder por sus Apóstoles, vencía por medio de Su rebaño pequeño, al imperio de tinieblas, que se había impuesto a sangre y fuego sobre ellos Aquél que había sido tipificado en las páginas del Antiguo Testamento, expresara en su culmen en la Nueva Alianza, lideraba con brazo de poder a los suyos. Este remanente que, en ocasiones, tuvo que enfrentarse a cruentos debates, tuvo que enfrentarse en luchas escarnecidas.

La la Jerusalén Celestial lejos del Vaticano, la sede de la Gran Babilonia. A su madre, la Jerusalén de Arriba, que no es esclava, a la muchedumbre de fieles que habían confiado en los méritos de Cristo, lanzando sus coronas Aquél que ha vencido por ellos:  Solo Cristo, Soli Deo Gloria.
Hoy la lucha sigue hasta que el número de gentiles se cumpla, hasta que Dios envíe tiempos de refrigerio del cielo y aparezca la señal del Hijo del Hombre en las nubes.
No somos perfectos, pero confiamos en la gracia, somos perseguidos y atribulados pero no derrotados. pues aún si nuestra casa terrenal se deshace, tenemos la promesa de una casa hecha no por mano de hombre, allá en los Cielos, en donde reunió la multitud de ángeles. Un día cantaremos: Sublime Gracia del Señor que a un pecador salvó.
Dos cosas sé: que muy grande es mi pecado y muy grande es mi Salvador. ¿Si Dios es conmigo quién contra mí? N hay papa, no hay vírgenes, no hay santos, purgatorios, mártires, cadáveres o poderes de este tiempo, o el futuro que puedan apartarnos del amor de Dios.
Manifestado en Cristo Jesús a los que creen. Gracias Dios por Martín Lutero.
Gracias Dios por tus Ungidos porque no haces nada sin comunicárselo a tus siervos los profetas y porque venido el tiempo le diste palabras y sabiduría a aquellos que escogiste para vencer con fe verdadera la impostura romana 

Post tenebras lux.





Edgar Pacheco

lunes, 16 de septiembre de 2024

La Santa Biblia (Audiobook)




En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas...




Playlist de los libros de las Sagradas Escrituras (REINA VALERA 1960):

https://www.youtube.com/watch?v=o4L6CQRwEdY&list=PL33XZ8rq3p-bIk5GE5_1bk54zAAdf7itE


KING JAMES VERSION Playlist:

 https://khristosanesti.blogspot.com/2024/04/the-holy-bible-audiobook.html

lunes, 5 de agosto de 2024

La Quema de William Tyndale

 

 

 ENGLISH VERSION HERE:The Burning of William Tyndale

 

William Tyndale, el hombre que tradujo la Biblia al inglés y fue quemado vivo a la ridícula edad de 42 años, por sus esfuerzos. (Libro de los mártires, googlee: Foxe). 

Hace casi 500 años, esta semana, William Tyndale, llamado cariñosamente 'Padre de la Biblia en inglés,' fue estrangulado y quemado en la hoguera después de ser juzgado y condenado por herejía y razón por traducir la Biblia al inglés.

 

 

"SU OFENSA" 

Tradujo la Biblia griega al inglés. 

El hecho de que tengas una Biblia en un idioma que puedas leer se debe en gran medida a su labor, y muchas de las frases que lees en ella conservan el sabor de su comprensión del griego y el hebreo. 

Tyndale, graduado de Oxford y Cambridge, tenía un poderoso deseo de hacer que la Biblia estuviera disponible incluso para la gente común de Inglaterra, a fin de corregir la "ignorancia bíblica de los sacerdotes". En un momento, Tyndale le dijo a un sacerdote: "Si Dios me perdona la vida, si pasan muchos años, haré que un niño que conduce el arado sepa más de las Escrituras que tú."

Hoy en día, el 90% de la versión King James de la Santa Biblia y el 75% de la versión estándar revisada provienen de la traducción realizada por Tyndale, un hombre a quien le debes más de lo que jamás imaginarás. 

Un lindo sueño, pero ¿cómo iba a cumplir Tyndale su tarea, cuando traducir la Biblia al inglés era ILEGAL en ese momento? 

Fue a Londres para preguntarle al obispo Tunstall si podía autorizarlo a hacer una traducción de la Biblia al inglés, pero el obispo no le concedió su aprobación.

Sin embargo, Tyndale no permitió que la desaprobación de los hombres le impidiera llevar a cabo lo que parecía tan obviamente la voluntad de Dios. Con el estímulo y el apoyo de algunos comerciantes británicos, decidió ir a Europa para completar su traducción, luego imprimirla y llevarla de contrabando a Inglaterra. 

En 1524 Tyndale zarpó hacia Alemania. En Hamburgo trabajó en el Nuevo Testamento y en Colonia encontró un impresor que imprimiría la obra. Sin embargo, la noticia de la actividad de Tyndale llegó a un oponente de la Reforma que hizo allanar la prensa. 

El propio Tyndale logró escapar con las páginas ya impresas y se dirigió a la ciudad alemana de Worms, donde pronto se publicó el Nuevo Testamento. 

Se imprimieron seis mil ejemplares y se introdujeron de contrabando en Inglaterra.

Los obispos hicieron todo lo posible para erradicar las Biblias. El obispo Tunstall hizo quemar copias ceremoniosamente en St. Paul's; el arzobispo de Canterbury compró copias para destruirlas. ¡Tyndale usó el dinero para imprimir ediciones mejoradas! 

Tyndale continuó ocultándose entre los comerciantes de Amberes y comenzó a traducir el Antiguo Testamento mientras los agentes del rey lo buscaban por toda Inglaterra y Europa. 

 Una copia de "La obediencia de un hombre cristiano" de Tyndale cayó en manos de Enrique VIII, proporcionando al rey la justificación para separar la Iglesia en Inglaterra de la Iglesia Católica Romana en 1534. En 1535, Tyndale fue arrestado y encarcelado en el castillo de Vilvoorde (Filford) en las afueras de Bruselas durante más de un año. 

El trabajo de Tyndale fue denunciado por las autoridades de la Iglesia Católica Romana y el propio Tyndale fue acusado de herejía.

Tyndale, de 42 años, finalmente fue encontrado por un inglés que se hizo pasar por su amigo pero luego lo entregó a las autoridades. Después de un año y medio de prisión, fue juzgado por herejía, POR CREER, entre otras cosas, EN EL PERDÓN DE LOS PECADOS y que LA MISERICORDIA OFRECIDA EN EL EVANGELIO ERA SUFICIENTE PARA LA SALVACIÓN. En agosto de 1536, fue condenado y ejecutado [quemado vivo en la hoguera] públicamente el 6 de octubre de 1536, en un pequeño pueblo de Bélgica. 

Mientras moría quemado, Tyndale supuestamente dijo: "Señor, abre los ojos del rey de Inglaterra."

 

¿FUE RESPONDIDA SU ORACIÓN? ¡SÍ! 

La oración fue respondida en parte por primera vez cuando tres años más tarde, en 1539, Enrique VIII exigió que todas las iglesias parroquiales de Inglaterra pusieran una copia de la Biblia en inglés a disposición de sus feligreses. Hoy, la oración de Tyndale ha sido plenamente respondida: no sólo se abren los ojos del Rey, sino que la Biblia es un instrumento universal.

* En 1611, los 54 eruditos que produjeron la Biblia King James se basaron en gran medida en Tyndale, así como en traducciones que descendieron de la suya. 

* En 2002, Tyndale ocupó el puesto 26 en la encuesta de la BBC sobre los 100 británicos más grandes; pero en el cielo seguramente estaría antes que los 25 anteriores.

Una pieza de la historia muy importante e interesante que vale la pena conocer y apreciar por todos los creyentes. Y que nos *desafía* a dedicar tiempo de calidad a este mismo libro glorioso por el que este gran siervo literalmente dio su vida. 

Hoy en día es difícil imaginar el mundo sin una Biblia en inglés, y ahora podrían existir hasta 900 traducciones de este tipo, pero antes de Tyndale esto nunca había sucedido. Se le conoce como el padre de la Biblia en inglés, ya que la obra posterior y trascendental de la versión King James de la Biblia consistió en gran medida en las traducciones eruditas y accesibles de Tyndale. 

El idioma inglés, al igual que la comprensión académica, continúa evolucionando, y por eso el trabajo de traducción de la Biblia continúa hoy. 

 Pero sin el coraje y el genio de hombres como Tyndale, que desafiaron el status quo antes que ellos y murieron por hacerlo, tal vez nunca hubiera sido posible.

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domingo, 7 de julio de 2024

Testimonio de Charlotte


 


Testimonio de la monja Charlotte, es la historia real y experiencia de una joven que decide dedicar su vida a Dios con el consentimiento de sus padres, pensando que era lo mejor para ella. 

Al paso de los años en un convento se da cuenta de muchas cosas, por las que ella decidió dar su testimonio una vez que logra escapar de ese convento papista. 

La historia esta narrada en primera persona. Es una historia fuerte por lo que se pide discreción para con los menores, sin embargo se pide a los padres primero escucharla y despues decidir si permiten escucharla. 

A la edad de 16 años y medio, la hermana Charlotte ingresó al Velo Blanco (convento abierto) como monja para servir al Señor. Cuando tenía 21 años ingresó al Velo Negro (convento cerrado) donde soportó hambre, ataques sexuales y torturas hasta su fuga 22 años después.

 

 

Historia completa aquí: https://www.youtube.com/watch?v=NDiW5dQQMaA&list=PLYgMJBjHdj0jqLYHQfXCCvEuyE8PoRwV3

domingo, 17 de septiembre de 2023

Los Diez Mandamientos

 

 

The Moral Foundation of Society

Obispo Alexander (Mileant)

Editado por Donald Shufran 

 

 

Las leyes de la naturaleza y la moralidad 

Entre las innumerables leyes y reglas éticas que regulan el comportamiento humano las más concisas, claras e importantes son los Diez Mandamientos. Aunque fueron escritos hace muchos miles de años, cuando las condiciones sociales eran drásticamente diferentes a las nuestras, su importancia y autoridad no han disminuido. Por el contrario, cuanto más enredadas están nuestras vidas con opiniones contradictorias sobre lo que está bien y lo que está mal, más necesitamos la guía clara e inequívoca de nuestro Creador y Legislador. 

Las personas moralmente sensibles siempre han considerado con gran estima los mandamientos de Dios y los han considerado una fuente inagotable de sabiduría e inspiración. "Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos... Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hace tropezar," leemos en el libro de los Salmos (Extractos del Salmo 119:1, 77, 97, 98, 165). Para un cristiano creyente, los mandamientos de Dios pueden compararse a una estrella brillante que lo guía al Reino de los Cielos.

Al comparar los mandamientos de Dios con las leyes de la naturaleza, podemos discernir algunas similitudes y diferencias interesantes. Por ejemplo, ambos se originan de la misma Fuente Divina y se complementan entre sí, con un conjunto de reglas que regula los eventos físicos y el otro que gobierna el comportamiento de los seres morales. La diferencia radica en que, mientras las leyes de la naturaleza son obligatorias, las leyes morales apelan a la voluntad de un espíritu libre e inteligente. Al dotarnos de la libertad de elección, Dios nos ha elevado por encima de todas las demás criaturas. Esta libertad moral nos da la oportunidad de crecer espiritualmente, perfeccionarnos e incluso llegar a ser como nuestro Creador. Por otro lado, esta libertad nos impone una gran responsabilidad y puede volverse peligrosa y destructiva si se utiliza mal.

Una violación consciente de los mandamientos de Dios lleva a los seres morales (ángeles y humanos) a la degeneración moral, la esclavitud espiritual, el sufrimiento e incluso a la destrucción social completa. Así, por ejemplo, incluso antes de que Dios creara nuestro mundo visible, ocurrió una gran tragedia entre los ángeles cuando uno de ellos, el orgulloso Lucifer, se rebeló contra su Creador e incitó a otros ángeles a la desobediencia. Entonces muchos ángeles abandonaron sus moradas celestiales para establecer su propio reino. Después de esto, Lucifer pasó a ser conocido como Satanás y sus ángeles demonios, y su reino, ahora llamado infierno, se convirtió en un lugar de oscuridad y sufrimiento eternos.

Otra tragedia ocurrió en la vida de la humanidad cuando nuestros antepasados ​​Adán y Eva violaron el mandamiento de Dios con respecto al árbol del conocimiento. Debido a su transgresión, la naturaleza humana se volvió pecaminosa y la vida de sus descendientes se llenó de crímenes, sufrimientos y desgracias. Las catástrofes de menor grado pertenecen al diluvio durante la época de Noé, la devastación de las ciudades pervertidas de Sodoma y Gomorra, la destrucción de los reinos de Israel y Judea y la caída de muchos imperios antiguos. Los historiadores se esfuerzan por encontrar causas externas que contribuyeron a estas calamidades, pero la Biblia nos revela que la causa última estuvo en la degradación moral del pueblo. Comparando además las leyes de la naturaleza con los mandamientos de Dios, hay que decir que las primeras son temporales y condicionales porque están ligadas a este mundo físico transitorio. Las leyes morales, por otra parte, son eternas porque reflejan la perfección del Creador, que es eterno e inmutable. 

A continuación narraremos brevemente la historia de los Diez Mandamientos, comentaremos su significado y explicaremos su significado a la luz de las enseñanzas del Nuevo Testamento.

 

Circunstancias históricas de los Diez Mandamientos 

La recepción de los Diez Mandamientos es uno de los acontecimientos más significativos del Antiguo Testamento. Con este evento está relacionada la formación misma de la nación judía y el comienzo del pacto con Dios que finalmente condujo a la creación del Nuevo Testamento. Antes de la recepción de los Diez Mandamientos vivía en Egipto una tribu semítica oscura y analfabeta, esclavizada para construir ciudades y monumentos para los faraones; después de ella surgió una gran nación llamada a servir a Dios y difundir entre otras naciones la verdadera fe en Él y la salvación en Su Mesías, nuestro Señor Jesucristo.

Las circunstancias que rodearon la recepción de los Diez Mandamientos se relatan en el libro del Éxodo (capítulos 19, 20 y 24). Aproximadamente en el año 1500 a.C., tras los grandes milagros realizados por Moisés en Egipto, el faraón se vio obligado a liberar de la esclavitud al pueblo hebreo. Liderados por Moisés, los hebreos cruzaron milagrosamente el Mar Rojo y se dirigieron hacia el sur a través del desierto de la península del Sinaí, poniendo rumbo hacia la tierra prometida. El quincuagésimo día después del éxodo de Egipto, los hebreos llegaron a las estribaciones del monte Sinaí y acamparon cerca. Mientras Moisés subía a la montaña, Dios se le apareció y le dijo: "Así dirás a los hijos de Israel: "Habéis visto lo que hice a los egipcios, y cómo os llevé sobre alas de águila y os traje a mí. Ahora pues, si en verdad obedecéis Mi voz y guardáis Mi Pacto, entonces seréis para Mí un tesoro especial sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Cuando Moisés repitió al pueblo lo que Dios acaba de decirle, ellos respondieron: "Todo lo que Jehová ha dicho, lo haremos" (Éxodo 19:5). -8).

Luego el Señor ordenó a Moisés que preparara al pueblo para recibir los mandamientos mediante la abstinencia, el ayuno y la oración. Moisés ascendió nuevamente al monte Sinaí. Al tercer día, cuando una densa nube cubrió la montaña, ésta empezó a temblar. Después de esto, destellaron relámpagos brillantes, rugieron truenos y se escuchó un fuerte sonido de trompetas. Toda la gente desde muy lejos observó estos acontecimientos con temor. 

Fue durante esta asombrosa aparición que el Señor proclamó a Moisés Sus Diez Mandamientos y los escribió en dos tablas de piedra. Después de descender de la montaña, Moisés dio estos mandamientos al pueblo, y ellos prometieron observarlos porque todos fueron testigos de la gloria y el poder de Dios. Entonces se estableció el pacto entre Dios y los hebreos: el Señor prometió a los hebreos sus misericordias y protección, y ellos a su vez le prometieron que vivirían con rectitud. Moisés una vez más subió a la montaña y permaneció allí durante cuarenta días mientras ayunaba y oraba. Aquí el Señor le dio a Moisés otras leyes, tanto eclesiásticas como laicas, y le ordenó erigir una tienda-templo transportable, y le dio máximas sobre el servicio sacerdotal y las ofrendas de sacrificio. Las dos tablas de piedra con los mandamientos fueron colocadas en el "Arca de la Alianza" (un cofre dorado con querubines en la tapa) como un recordatorio eterno de la alianza entre Dios y el pueblo israelita.

Comentario: Se desconoce el paradero de estas tablillas de piedra. En el capítulo 2 del segundo libro de los Macabeos se menciona que durante la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor en el siglo VI a.C. El profeta Jeremías escondió las tablas de piedra y algunas otras pertenencias del templo en una cueva en el monte Nebo. Esta montaña se encuentra a veinte kilómetros al este de la desembocadura del río Jordán en el Mar Muerto. Justo antes de la entrada de los israelitas a la tierra prometida (alrededor de 1400 años a.C.) el profeta Moisés fue enterrado en esta misma montaña. Los repetidos intentos de encontrar estas tablas de piedra con los Diez Mandamientos han sido en vano hasta ahora. 

Aquí está el texto de los Diez Mandamientos: (Nótese que entre los Diez Mandamientos presentados en el libro de Éxodo 20:1-17 y el libro de Deuteronomio 5:6-21) hay una diferencia insignificante con breves comentarios añadidos. Estas pequeñas ampliaciones se omiten aquí.

1. Yo soy el Señor tu Dios... no tendrás otros dioses delante de Mí. 

2. No te harás ninguna imagen tallada, ni ninguna semejanza de nada que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en el agua debajo de la tierra; no te inclinarás ante ellos, ni les servirás. 

3. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano. 

4. Acordaos del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es sábado para Jehová tu Dios. 

5. Honra a tu padre y a tu madre, para que te vaya bien y se alarguen tus días sobre la tierra. 

6. No matarás. 

7. No cometerás adulterio. 

8. No robarás. 

9. No darás falso testimonio contra tu prójimo. 

10. No codiciarás la mujer de tu prójimo; No codiciarás la casa de tu prójimo, ni su campo...ni nada que sea de tu prójimo. 

Durante el posterior viaje de cuarenta años a través del desierto, Moisés registró gradualmente lo que Dios le estaba revelando, así como muchos acontecimientos históricos en la vida de la nación judía. En última instancia, estos escritos formaron los primeros cinco libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

 

El significado de los Diez Mandamientos 

Los libros del Antiguo Testamento contienen muchas leyes que regulaban no sólo la vida religiosa de los hebreos sino también su vida civil. Con el comienzo del Nuevo Testamento, la mayoría de estas leyes civiles, así como muchos rituales religiosos, perdieron su significado y fueron descartados por los Apóstoles en su concilio en Jerusalén (ver Hechos capítulo 15). Sin embargo, los Diez Mandamientos, que contienen los principios más fundamentales de la vida moral, sin los cuales la existencia misma de la sociedad humana se vuelve imposible, fueron conservados e incluso reforzados en el Nuevo Testamento. Debido a tal importancia e inviolabilidad, los Diez Mandamientos no se escribieron en papel ni en ningún otro material perecedero, sino en piedra. 

Como veremos, los Diez Mandamientos siguen un plan específico. Comienzan con lo más importante y obvio y van a lo menos importante y menos obvio. Los primeros cuatro definen deberes hacia Dios, mientras que los cinco siguientes definen deberes hacia otras personas. El último mandamiento habla de controlar los pensamientos y deseos.

Se pueden encontrar algunas similitudes entre los Diez Mandamientos y las leyes de las naciones antiguas que habitaban la parte noroeste de Mesopotamia (las conocidas leyes del rey sumerio Ur-Nammu (2050 a.C.), el rey amorreo Bilalam, el gobernante sumerio-acadio Lirit- Ishtar, el rey babilónico Hammurabi (1800 a.C.) y las leyes asirias e hititas compuestas alrededor del 1500 a.C.). Estas similitudes y elementos comunes entre las leyes naturales y reveladas por Dios se deben al hecho de que la ley moral está arraigada por Dios en el alma humana, por lo que los seres humanos, incluso cuando no conocen a Dios, tienen un buen sentimiento natural de Qué está bien y qué está mal. Si nuestra naturaleza no estuviera corrompida por el pecado primordial, lo más probable es que sólo la voz de la conciencia fuera suficiente para regular nuestra vida personal y social. 

Los Diez Mandamientos expresan los deberes morales en una forma mínima y más general, permitiendo así la máxima libertad en la organización de los asuntos de la vida. Su objetivo es establecer límites que, cuando se traspasan, pueden dañar la vida familiar y comunitaria. Nuestro Señor Jesucristo en Sus sermones a menudo se refirió a los Diez Mandamientos y explicó su profundo significado espiritual. Ahora centraremos nuestra atención en cada mandamiento sucesivamente y los comentaremos a la luz del Nuevo Testamento.

 

El Primer Mandamiento 

"Yo soy el Señor tu Dios... no tendrás otros dioses delante de mí."

Con este mandamiento, el Señor atrae nuestra atención hacia Él como Fuente última de nuestra existencia y de todo bien en la vida, y como Meta suprema de nuestra existencia. Él es eterno, todopoderoso, lo sabe todo y vive en una luz accesible. Él es el único Dios verdadero, el Creador de todo lo visible e invisible; Él es el Autor de la vida, el Legislador, nuestro misericordioso Salvador y amoroso Benefactor. Por eso Él merece todo nuestro respeto, reverencia y amor sincero. Él merece que todos nuestros pensamientos, palabras y acciones sean inspirados por Él y dirigidos hacia Su gloria, como el Señor Jesucristo nos ha enseñado a desear y orar: "Santificado sea Tu Nombre; venga Tu Reino, hágase Tu voluntad en la tierra". como es en el Cielo."

Así, el primer mandamiento sienta las bases adecuadas para la vida privada y social y por esta razón ocupa un lugar preeminente entre los demás mandamientos. Dirige la perspectiva espiritual del hombre hacia Dios y le dice que haga del Señor el objeto de todos sus pensamientos y esfuerzos. Considere el conocimiento de Dios como el conocimiento más precioso, su voluntad, la máxima autoridad, el servicio a Él, el llamado de su vida. Debido a este contenido omnicomprensivo, el primer mandamiento revela la superioridad de la ley revelada por Dios sobre toda legislación humana, tanto antigua como contemporánea. La experiencia demuestra que sólo se puede construir una moralidad sana cuando se funda en principios religiosos. Sin la autoridad divina, todas las leyes humanas se vuelven condicionales, poco convincentes y sujetas a cambios.

En nuestra época, el primer mandamiento es tan aplicable e importante como lo fue hace miles de años. De hecho, aunque muchas personas contemporáneas están saturadas de todo tipo de información y conocimiento, tienen sólo una vaga conciencia de la existencia y el papel de Dios en sus vidas. Este alejamiento de Dios priva al intelecto de la gente de la necesaria guía espiritual y hace que sus vidas sean vacilantes y vacías. Para encontrar la dirección correcta en la vida, uno debe aprender acerca de Dios y Su revelación estudiando las Sagradas Escrituras y meditando, lo que puede complementarse con la lectura de los escritos de los Santos Padres y otros libros religiosos aprobados por la Iglesia. Este proceso de autoeducación espiritual resulta especialmente fructífero cuando va acompañado de la oración y del deseo sincero de ser mejores cristianos. Este conocimiento religioso adquirido iluminará no sólo la mente sino que también impregnará el corazón y se convertirá en la luz de Cristo que brilla en las buenas obras. Por este amplio alcance, el primer mandamiento incluye en sí mismo el resto de mandamientos, que amplían su significado con acciones concretas.

Los pecados contra el primer mandamiento resultan de la indiferencia hacia Dios y su revelación o, lo que es peor, del rechazo deliberado de su voluntad. Estos pecados incluyen el ateísmo (rechazo militante de la existencia de Dios), politeísmo (creencia en muchos dioses), incredulidad o agnosticismo (falta de voluntad para aprender acerca de Él), superstición, negación de la fe, herejía (distorsión de Su verdad revelada) y desesperación (incredulidad en Su providencia y misericordia). Todos estos son, ante todo, pecados de la mente. Debido a que los pecados de la mente invariablemente conducen a una vida pecaminosa y a un alejamiento de Dios, los Padres de la Iglesia siempre lucharon con gran energía y paciencia para preservar la pureza de la fe en Dios.

 

El Segundo Mandamiento 

"No harás para ti ninguna imagen tallada, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra; no te postrarás ante ellos, ni les servirás."

Este mandamiento prohíbe la creación de sustitutos de Dios: la adoración de cualquier tipo de ídolos, ya sean físicos o imaginarios. El mandamiento fue dado cuando la idolatría era la enfermedad de la humanidad. En aquella época los paganos deificaban todo tipo de objetos, innumerables dioses y diosas, cuerpos celestes, animales, pájaros, reptiles, plantas, todo tipo de criaturas demoníacas y grotescas, todo aquello en lo que la oscura superstición veía algo sobrenatural o inexplicable. Los profetas del Antiguo Testamento y posteriormente los apóstoles y predicadores cristianos iluminaron al mundo con la fe en un solo Dios verdadero, Creador del universo y Padre celestial de la humanidad. Poco a poco, la enseñanza cristiana ha erradicado casi por completo el antiguo paganismo, y en nuestros días el culto a los ídolos se limita a unos pocos rincones del mundo (Japón, India y las selvas de América del Sur y África) como restos de antiguas supersticiones.

Sin embargo, todavía existe una forma más sutil de idolatría que persiste incluso entre aquellos que considerarían ridícula cualquier adoración literal de ídolos. De hecho, el espíritu del segundo mandamiento prohíbe adorar o considerar a nada más que a Dios. Cuando cualquier objeto relativo se convierte para una persona en algo a lo que dedica todos sus pensamientos, tiempo y energías, ese objeto se convierte en un ídolo. No sólo los incrédulos, sino también muchos cristianos contemporáneos, están principalmente preocupados por acumular riquezas materiales y fortunas mundanas, por hacer una carrera exitosa y lograr felicidad y gratificaciones físicas. Hay muchos que se entregan a ideas políticas o adoran a líderes mundanos, estrellas de cine o música, y debido a sus propios pequeños dioses temporales, abandonan por completo al Dios verdadero y la salvación de sus almas. Para algunos, la ciencia contemporánea se ha convertido en la autoridad suprema por la cual juzgan e incluso rechazan las verdades reveladas por Dios. En general, todo lo material y temporal que se convierte en el objeto más importante para una persona en detrimento de su alma se ha convertido en su falso dios. Además, pasiones tan fuertes como el sexo, la drogadicción, la embriaguez, el tabaquismo, el juego, la glotonería, la avaricia, la vanidad, el orgullo, etc., se han convertido en los crueles amos de muchos. Cuando el libro del Apocalipsis predice el aumento del paganismo hacia el fin del mundo, se refiere ciertamente a esta forma indirecta de idolatría: "Adoraban ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden ver, ni oír, ni andar" ( Apocalipsis 9:20). El apóstol Pablo etiqueta la avaricia como idolatría, y respecto a los glotones comenta que "su dios es su vientre" (Colosenses 3:5; Filipenses 3:19).

Comentarios: Dios no prohíbe en su segundo mandamiento las bellas artes de la escultura y la pintura en sí mismas, porque esto sería una contradicción con todo lo que ha dicho en otros lugares sobre la decoración del Templo. 

Es erróneo suponer que el segundo mandamiento prohíbe a los ortodoxos honrar iconos sagrados u otros objetos religiosos. Los cristianos ortodoxos no perciben los iconos como deidades, sino más bien como recordatorios de verdades espirituales: de Dios tal como se apareció a los profetas, del Salvador encarnado, de los ángeles y de acontecimientos bíblicos milagrosos. Un icono, a través de sus figuras y colores, transmite lo que la Sagrada Escritura describe con palabras. Las imágenes sagradas son símbolos legales del mismo modo que las palabras son símbolos que pueden transmitir ideas religiosas. Los cristianos, al orar ante un icono, no honran el material del que está hecho, sino a Aquel que está representado en él. La constitución del hombre es tal que la vista, el oído y otros sentidos influyen enormemente en sus pensamientos y estado de ánimo espiritual. Es mucho más fácil concentrarse en la oración, dirigirse al Salvador y sentir su cercanía cuando uno ve una representación de Él, que mirando una pared vacía o algo que nos distrae.

Es de destacar que a Moisés, a través de quien Dios prohibió la adoración de ídolos, Dios le ordenó que colocara querubines de oro en la tapa del Arca de la Alianza. El Señor le dijo a Moisés: "Ponlos en ambos extremos de la cubierta. Allí me descubriré a ti y hablaré contigo sobre la cubierta entre dos querubines". Asimismo el Señor mandó tejer figuras en forma de querubines en la cortina que separa el Santuario del Lugar Santísimo y en el interior de las cortinas del tabernáculo (Éxodo 25:18-22 y 26:1-37). Posteriormente, en el templo de Salomón hubo esculturas y figuras bordadas de los querubines (1 Reyes 6:27-29 y 2 Crónicas 3:7-14). El Señor aprobó estas santas imágenes durante la dedicación del templo, como leemos en la Biblia: "La gloria del Señor [en forma de nube] llenó la casa del Señor" (1 Reyes 8:11).

No había íconos del Señor Dios en la tienda del Tabernáculo ni en el templo de Salomón porque Él aún no se había revelado en carne como Dios Encarnado. No había semejanzas de los hombres justos del Antiguo Testamento ya que la humanidad aún no había sido redimida ni justificada. El Señor Jesucristo envió un icono milagroso de Su Rostro al rey Avgar de Edesa. Se le conocía como el "Icono no hecho a mano". Después de orar ante este ícono de Cristo, Avgar se curó de la lepra. El evangelista Lucas, médico y artista, pintó y dejó a la posteridad varios iconos de la Santísima Virgen María. Varios de ellos se encuentran en Rusia y Grecia. Los cristianos hicieron copias de estas representaciones del Salvador y de la Santísima Virgen, muchas de las cuales el Señor glorificó con obras milagrosas. Así evolucionaron los numerosos íconos obradores de milagros: los portadores de la gracia y las bendiciones divinas.

Honrar a los santos de Dios, sus íconos y reliquias (restos santos) no contradice el segundo mandamiento. Los ángeles y los santos deben ser considerados nuestros hermanos mayores que nos ayudan a alcanzar la salvación y oran por nosotros ante el trono de Dios (Apocalipsis 5:8). El Señor mismo ordenó: "Orad unos por otros." Como sabemos por los Evangelios, el Señor siempre ayudó a aquellos por quienes otros intercedieron.


El Tercer Mandamiento 

"No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano."

Este mandamiento prohíbe el uso impío e irrespetuoso del nombre de Dios como, por ejemplo, en conversaciones o bromas sin sentido. Los pecados contra el tercer mandamiento incluyen jurar (juramentos irreflexivos y habituales en conversaciones casuales), blasfemia (palabras audaces contra Dios), ("Si ha blasfemado contra Dios y contra el rey, sáquenlo y apedréenlo para que muera" (1 Reyes 21:10)), sacrilegio (cuando la gente se burla o bromea de cosas sagradas), perjurio (romper juramento), invocar a Dios como testigo en asuntos mundanos sin sentido y romper promesas hechas a Dios. Además, bromear y reír en la iglesia son pecados contra este mandamiento.

Debido a que el nombre de Dios designa al Ser Supremo y Todopoderoso, conlleva un poder grande y milagroso. Como sabemos por la Biblia, la naturaleza se somete instantáneamente al nombre de Dios cuando la gente lo invoca con fe y reverencia. Por ejemplo, al invocar a Dios en su oración, Moisés dividió las aguas del Mar Rojo para que los israelitas pudieran cruzarlo. El profeta Elías oró para que no lloviera y no llovió por más de tres años; y cuando volvió a orar, el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. El libro de los Hechos de los Apóstoles narra muchas curaciones milagrosas y exorcismos de espíritus malignos realizados mediante la invocación del nombre del Hijo de Dios Encarnado, nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, uno debe usar el nombre de Dios con asombro y reverencia como, por ejemplo, en la oración piadosa, en la predicación, en conversaciones religiosas serias y en actividades similares bien intencionadas. Usar el nombre de Dios en un juramento está permitido sólo en circunstancias especiales como procedimientos judiciales (Hebreos 6:16-17). El nombre de Dios invocado con atención y piedad atrae siempre al hombre la gracia divina. Le trae iluminación de mente y alegría de corazón.


El Cuarto Mandamiento 

"Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es sábado de Jehová tu Dios."

Aquí el Señor Dios nos dirige a trabajar durante seis días según nuestra vocación y el séptimo día de la semana para dedicarlo a Él, ya sea en descanso o en buenas actividades. Las actividades que le agradan incluyen la preocupación por salvar el alma, la oración en la iglesia y en el hogar, el estudio de la palabra de Dios, la iluminación de la mente y el corazón con la meditación sobre temas espirituales, las discusiones religiosas, la ayuda a los necesitados, las visitas a los enfermos y a los encarcelados, dando socorro a los afligidos y otros actos similares de misericordia.

Durante los tiempos del Antiguo Testamento, el sábado ("Shabbash" en hebreo antiguo significa "descanso") se celebraba en recuerdo de la finalización del mundo por parte de Dios en seis "días," después de los cuales Dios "descansó," bendiciendo y santificando el séptimo día (Génesis 2). :3). Después del cautiverio en Babilonia después del 400 a.C., los escribas judíos reinterpretaron el mandamiento relativo al sábado de una manera demasiado rigurosa y prohibieron cualquier actividad en ese día. Los evangelios relatan que los escribas acusaron incluso al Salvador de transgredir el sábado cuando ese día curó a alguien. Corrigiendo su mala interpretación sobre el cuarto mandamiento, el Señor les explicó que "el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado" (Marcos 2:27), es decir, el reposo del sábado fue establecido para beneficio del hombre y no para su subyugación o privación de las buenas obras. El alejamiento semanal de las rutinas habituales brinda al hombre la posibilidad de ordenar sus pensamientos, renovar sus fuerzas físicas y espirituales y reevaluar sus actividades a la luz de la eternidad. El trabajo es necesario para nuestra vida temporal, pero no debemos perder de vista el objetivo principal de nuestra existencia: la salvación de nuestra alma. La observación cristiana del séptimo día nos ayuda a corregir el camino de nuestra vida.

Antes y durante la época apostólica, el sábado era conmemorado únicamente por los judíos. Los paganos nunca habían oído hablar de ello. Muchos judíos, después de convertirse al cristianismo, continuaron observando el día de reposo. Sin embargo, también comenzaron a observar el día después del sábado, que luego fue bautizado como "día del Señor" en conmemoración de la resurrección de Cristo. En la práctica resultó que la mayoría de los primeros judíos cristianos celebraban dos días de la semana: el sábado como día de descanso y el día del Señor (domingo), como día de oración comunitaria y comunión. Al convertir a los paganos al cristianismo, los Apóstoles no les exigieron la observancia del sábado (o de cualquier otra festividad judía), sino que les enseñaron a reunirse para la oración y la comunión comunitarias en el día del Señor. Gradualmente, a medida que el número de cristianos convertidos del paganismo aumentó en relación con los judíos cristianos, el antiguo sábado fue olvidado y el domingo se convirtió en el nuevo sábado cristiano. Así los Apóstoles dieron al cuarto mandamiento un nuevo significado cristiano.

El cuarto mandamiento se puede quebrantar de varias maneras, cuando, por ejemplo, alguien trabaja en el día que debería estar dedicado a Dios o cuando uno permanece ocioso durante los días de la semana, inclinándose en sus deberes. De hecho, el cuarto mandamiento dice específicamente: "Seis días trabajarás". Este mandamiento también lo violan aquellos que faltan a los servicios religiosos y pasan el día del Señor entreteniéndose, en juergas y en toda clase de empresas inútiles. Al hacer esto, "roban" a su Señor lo que le pertenece. 

Correspondería a los cristianos ortodoxos reavivar en sí mismos el celo de los cristianos de los primeros siglos y dedicarse verdaderamente al Señor el séptimo día, yendo a la iglesia y tomando la sagrada Comunión. Al hacer esto, atraerán hacia sí la bendición del Señor y sus otras actividades serán más rentables.

 

El Quinto Mandamiento 

"Honra a tu padre y a tu madre, para que te vaya bien y para que tus días se alarguen sobre la tierra."

Aquí el Señor Dios nos ordena respetar a nuestros padres y, como recompensa por ello, promete una vida larga y feliz. Honrar a los padres significa respetar su autoridad, amarlos y bajo ninguna circunstancia ofenderlos con palabra o acción alguna, someterse a ellos, ayudarlos en su trabajo, ser solícitos en los momentos de necesidad y especialmente durante la enfermedad o en la vejez, y también orar a Dios por ellos tanto durante su vida como después de su muerte. Deshonrar a los padres es un pecado grave. En el Antiguo Testamento, cualquiera que difamase a sus padres era castigado con la muerte. ("El que maldiga al padre o a la madre, que muera" (Éxodo 21:17)).

En Sus sermones, el Señor Jesucristo recordó a los judíos la importancia de honrar a los padres (Marcos 7:10). Siendo Hijo de Dios, respetó a sus padres terrenales, se sometió a su Madre y ayudó a José en su trabajo diario. Jesús reprochó a los fariseos que, con el pretexto de dedicar sus riquezas a Dios, negaban a sus padres el apoyo necesario. (Mateo 15:4-6).
 

Debido a que la familia es la célula más básica tanto de la sociedad humana como de la Iglesia, los Apóstoles siempre se preocuparon por fortalecer las relaciones adecuadas entre los miembros de la familia. En las epístolas apostólicas encontramos a menudo instrucciones como: "Hijos obedeced a vuestros padres en el Señor porque esto es justo... Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos... Las esposas se someten a sus propios maridos como conviene en el Señor". ... Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis amargos con ellas” (Efesios 6:1, Colosenses 3:18-20; 1 Timoteo 5:4).

En cuanto a las relaciones con personas ajenas a la familia, la fe cristiana enseña la necesidad de mostrar respeto a cada persona, según su edad y condición. San Pablo escribió: "Dad a todos lo que es debido: impuestos a quien impuestos, costumbres a quien costumbres, temor a quien teme, honor a quien honra" (Romanos 13:7). En el espíritu de esta directriz apostólica, el cristiano debe honrar a los pastores de la Iglesia y a las autoridades espirituales; administradores civiles que se preocupan por la justicia, la paz y el bienestar de la nación; educadores; profesores; bienhechores y, en general, todos los mayores. Es muy triste que muchos jóvenes contemporáneos falten el respeto a sus padres, maestros y mayores, considerándolos personas “tontas” o “atrasadas,” desconociendo el mandamiento que dice: “Te levantarás delante de las canas y honrarás la presencia de un anciano.” (Levítico 19:32). 

Pero si sucede que nuestros padres o superiores nos piden algo contrario a la fe cristiana o a la Ley de Dios, entonces debemos decirles lo que los Apóstoles dijeron a los jefes judíos cuando insistieron en que los Apóstoles no predicaran sobre Jesús: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 4:19, 5:29). En tales casos de conflicto entre lo Divino y lo humano, uno debe estar dispuesto a soportar cualquier resultado, porque el sufrimiento por la fe cristiana es una parte integral de nuestro llamado cristiano y es recompensado en el Cielo por Aquel que sufrió a causa de gobernantes injustos (Mat. (5:11-12).


El Sexto Mandamiento 

 "No matarás." 

El sexto mandamiento nos ordena respetar nuestra vida y la de los demás como uno de los mayores y maravillosos dones de Dios. Sólo el Autor y el Dador de la vida pueden determinar la duración de la vida del hombre.

A la luz de este mandamiento, debería resultar obvio que el suicidio es un pecado grave. Al ser una forma de asesinato, incluye en sí mismo los pecados de desesperación, falta de fe y rebelión contra la providencia de Dios. El aspecto más aterrador del suicidio es que al poner fin a su propia vida por la fuerza, uno pierde la posibilidad misma de arrepentirse de este pecado, ya que después de la muerte no se acepta el arrepentimiento. Para no dejarse vencer por la desesperación, hay que recordar que Dios permite los sufrimientos temporales para hacernos mejores cristianos. Ningún justo pudo evitar los sufrimientos. El camino al Cielo es estrecho y espinoso. La parábola del rico y Lázaro ilustra claramente el significado de los sufrimientos terrenales. Abraham le dijo al rico atormentado en el infierno: "Hijo, recuerda que en tu vida recibiste muchos bienes, y Lázaro también males; pero ahora él es consolado y tú eres atormentado" (Lucas 16:19-31). Mientras soportamos el sufrimiento, debemos recordar que Dios es sumamente misericordioso. Él nunca permitirá que nadie sufra más allá de sus fuerzas y, en los momentos más difíciles, invariablemente fortalece y consuela a la persona que cree en Él.

Existen varias formas de asesinato: directo, indirecto, espiritual, etc. Una persona es culpable de asesinato incluso cuando no lo comete ella misma, sino que promueve el asesinato o permite que otra persona lo haga. Por ejemplo: un juez que condena a muerte a un acusado cuando se conoce su inocencia; el que no salva de la muerte a un prójimo cuando está en plena capacidad de hacerlo; cualquiera que ayude a otro a cometer un asesinato por su decreto, consejo, colaboración o racionalización, o que condone y justifique una muerte y con ello dé la oportunidad de seguir matando; cualquiera que mediante trabajos forzados o castigos crueles agote a las víctimas hasta dejarlas debilitadas y así acelere su muerte. 

El aborto es también una forma de asesinato. Varias leyes de la Iglesia imponen severas penitencias a las mujeres que matan a sus bebés en el vientre y a quienes las ayudan en ello. (Consulte la regla 2 y 8 de San Basilio el Grande, la regla 21 del Concilio de Ankir y la regla 91 del VI Concilio Ecuménico).

De acuerdo con la enseñanza evangélica, "Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida, y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él" (1 Juan 3:15). Por lo tanto, cualquiera que abrigue sentimientos de odio o ira, cualquiera que desee el mal a otra persona, calumnie, riña o por cualquier otro medio muestre su enemistad hacia los demás, viola el sexto mandamiento. Para evitar que nos hagamos daño unos a otros, el Señor Jesucristo nos manda a erradicar de nuestro corazón todos los sentimientos de ira y venganza que son la causa última de todas las acciones violentas contra los demás. En Su Sermón del Monte, Jesucristo dijo: "Oísteis que fue dicho a los antiguos: No asesinaréis, y el que mata, correrá peligro de juicio. Pero yo os digo que el que se enoja con su hermano está en peligro de juicio... Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo y diente por diente". Pero yo te digo que no resistas a una persona malvada. Pero al que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguno quiere demandarte y quitarte la túnica, déjale también tu manto... Oí que se dijo: "Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo". Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5 :21-40).

Además del físico, existe una forma de asesinato espiritual que es un pecado aún más horrible por sus consecuencias eternas: tentar a alguien. Cualquiera que aleje a una persona de su fe en Dios o la seduzca al pecado, la mata espiritualmente. El Salvador dijo así acerca de la gravedad del pecado de tentar a otros: "Cualquiera que haga pecar a uno de estos pequeños que creen en Mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino... ¡Ay del mundo!". ¡A causa de las tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay del hombre por quien viene el tropiezo” (Mateo 18:6-7)!

Comentarios: ¿Cómo debe considerar un cristiano males como la guerra y la pena de muerte? Ni el Salvador ni Sus Apóstoles dictaron a las autoridades civiles cómo debían resolver sus problemas gubernamentales y comunitarios. Mientras el mal permanezca en las personas, las guerras y los crímenes serán males inevitables. La única solución verdadera a estos problemas es que las personas superen el mal que hay en sí mismas y reformen sus corazones. Esto es precisamente lo que el cristiano pretende hacer. Pero, como sabemos, se trata de un proceso largo y difícil y, como está condicionado a la libre elección de cada persona, difícilmente tendrá éxito en esta vida temporal. Esta es la razón por la que habrá un Juicio Final donde Dios separará para siempre las ovejas de los cabritos.

Aunque cualquier guerra es mala, hay que diferenciar entre guerras agresivas y defensivas. Esto último es un mal menor en comparación con permitir que un enemigo invada el propio país y oprima a su pueblo. La Iglesia no considera que matar en tiempos de guerra sea un pecado personal del hombre. Bendice incluso a los soldados que van a la guerra para defender su país y que arriesgan sus vidas por el bien de los demás. Entre los guerreros hay varios santos que fueron glorificados con milagros, como el gran mártir San Jorge, San Alejandro Nevski, el gran duque, los mártires Santos. Theodore Tyron, Theodore Stratilatus y otros.

Del mismo modo, la pena de muerte para los delincuentes más acérrimos debería considerarse un mal inevitable. El gobierno tiene el deber de proteger a los ciudadanos bien intencionados de malhechores como asesinos, violadores, sádicos y similares. Respecto a los deberes de las autoridades civiles, los Apóstoles enseñan: "Por amor del Señor, someteos a todas las ordenanzas de los hombres, ya sea al rey como supremo, ya a los gobernadores, como a los que él envía para el castigo de los malhechores y para la alabanza de los que hacen el bien." "Que cada alma esté sujeta a las autoridades gobernantes... Porque él [el gobernante] es ministro de Dios para bien. Pero si hacéis lo malo, temed, porque no en vano lleva la espada; porque él es de Dios. ministro, vengador para castigar al que practica el mal" (1 Pedro 2:13-14; Romanos 13:1-6). 

Si bien prohíbe quitar la vida a una persona por la fuerza, la fe cristiana nos enseña a mirar con calma una muerte inminente. Cuando una enfermedad incurable lleva a alguien al borde de la muerte, está mal utilizar medidas extremas y heroicas para prolongar su vida por un tiempo. En esta circunstancia, es mejor ayudar al moribundo a reconciliarse con Dios para que con fe y paz pueda partir de este mundo temporal.

 

El Séptimo Mandamiento 

"No deberás cometer adulterio." 

Con este mandamiento, Dios ordena al marido y a la mujer que preserven la fidelidad mutua, y a los solteros que sean castos en sus obras, palabras, pensamientos y deseos. Al explicar este mandamiento, el Señor Jesucristo añadió: "Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón" (Mateo 5:28). En otras palabras, no sólo las acciones sino todos nuestros pensamientos y sentimientos también deben ser puros. Para evitar los pecados relacionados con la inmoralidad sexual, uno debe evitar todo lo que evoque sentimientos impuros, como el comportamiento desenfrenado, las conversaciones obscenas, la música y el baile que despiertan deseos lujuriosos, mirar películas y revistas indecentes y cosas similares.

Para evitar los pecados sexuales, el mejor remedio es suprimir los pensamientos y deseos pecaminosos de raíz, sin darles la oportunidad de fortalecer y tomar control de nuestra voluntad. Sabiendo lo difícil que nos resulta luchar contra las tentaciones carnales, el Señor nos instruye a ser resueltos y sin misericordia con nosotros mismos cuando nos enfrentamos a las tentaciones: "Si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, sácatelo y échalo de ti; porque Te es más provechoso que se pierda uno de tus miembros, que que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:29). Este discurso figurado se puede reformular de la siguiente manera: si alguien te es tan querido como tu propio ojo o tu mano, pero te tienta a pecar, rompe rápidamente toda relación con él o ella. Porque más te vale privarte de su amistad que de la vida eterna.

Las leyes contemporáneas hacen que sea bastante fácil divorciarse y volverse a casar. Sin embargo, los cónyuges cristianos deben someterse al Supremo Legislador, quien instituyó el matrimonio y dijo: "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" (Mateo 19:6).

A pesar de todos los esfuerzos contemporáneos por justificar e incluso legalizar la homosexualidad como algo comparable al matrimonio, la Biblia declara sin ambigüedades que es un pecado grave. Las antiguas ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas precisamente porque sus habitantes eran homosexuales (Ver capítulo 19 del libro del Génesis). Hablando de estas ciudades, el apóstol Judas dice: "Como Sodoma y Gomorra... habiéndose entregado a la fornicación y andando tras carne extraña, son puestas por ejemplo, padeciendo la venganza del fuego eterno" (Judas 1:7). ). El apóstol Pablo, en el primer capítulo de su epístola a los Romanos, habla muy duramente de los homosexuales: "Dios los entregó a pasiones viles. Porque incluso sus mujeres cambiaron el uso natural por lo que es contra naturaleza. Asimismo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, abrasados ​​en la concupiscencia unos con otros, cometiendo vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo que les correspondía por su extravío, y como no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente degradada, para hacer cosas que no convienen, estando llenos de toda injusticia, fornicación y maldad…” (Romanos 1:24-29).
 

Respecto al libertinaje carnal, las Escrituras advierten: "Huid de la fornicación. Todo pecado que el hombre comete está fuera del cuerpo, pero el que comete fornicación peca contra su propio cuerpo", y "Honroso sea para todos el matrimonio, y el lecho sin mancha; pero a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios” (1 Cor. 6:18; Hebreos 13:4). Además de ser pecado, la vida sin restricciones debilita la salud y las capacidades espirituales, especialmente la imaginación y la memoria. Es extremadamente importante preservar la pureza moral porque "somos miembros de Cristo y templo del Espíritu Santo. Si alguno contamina el templo de Dios, Dios le destruirá" (1 Cor. 3:16-17).

 
El Octavo Mandamiento

"No robarás."

Este mandamiento nos ordena respetar la propiedad de los demás. Los pecados contra este mandamiento incluyen hurto, hurto, sacrilegio (hacer mal uso de lo que pertenece a la Iglesia), extorsión o soborno (pedir dinero o regalos por servicios que se supone deben ser prestados gratuitamente), fraude (apropiarse de la propiedad de alguien con astucia). ). La sed de placeres y bienes materiales vuelve a la gente codiciosa. Para contrarrestar esta pasión, la fe cristiana nos enseña a ser honestos, desinteresados, trabajadores y misericordiosos: "El que robaba, no robe más, sino trabaje, trabajando con sus manos para hacer el bien, para tener algo que dar al que tiene necesidad" (Efesios 4:28). El altruismo total y la renuncia a los bienes personales son grandes virtudes cristianas sugeridas a quienes luchan por la perfección. El Señor le dijo al joven: "Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme" (Mateo 19:21). Tal idealismo evangelístico fue seguido por muchos de los fieles, como San Antonio, San Nicolás el hacedor de milagros, los Santos. Sergey Radonezhsky y Seraphim Sarovsky, la Beata Xenia de Petersburgo, San Herman de Alaska, San Arzobispo Juan de San Francisco y muchos otros. El monaquismo tiene como objetivo la renuncia total a la propiedad personal y a las comodidades de la vida familiar.
 
El Noveno Mandamiento

"No darás falso testimonio."

Por este mandamiento, el Señor Dios prohíbe toda forma de mentira, como por ejemplo: el perjurio en los tribunales, las quejas falsas, la calumnia, el chisme y las malas palabras. En particular, la calumnia debe considerarse un acto del diablo, porque el mismo nombre "diablo" significa "calumniador". La burla magnifica los defectos de otra persona de forma cómica y degradante con el fin de humillarla. Es señal de un espíritu orgulloso y de un corazón cruel, que son tan contrarios a lo que enseñó Jesucristo.
 
Cualquier mentira no es digna de un cristiano y no va acorde con el respeto hacia el prójimo. El apóstol Pablo nos dirige: “Por tanto, desechando la mentira, habla cada uno con tu prójimo con verdad, porque somos miembros los unos de los otros” (Efesios 4:25). En cuanto a criticar a los demás, el Salvador afirmó categóricamente: "¡No juzguéis y no seréis juzgados!" (Mateo 7:1) Una persona no se reforma mediante la censura o el ridículo sino mediante consejos constructivos y bien intencionados. Antes de juzgar a los demás, uno debe recordar sus propias debilidades. Debido a que es tan fácil pecar con la lengua, es importante aprender a controlarla y abstenerse de hablar vanamente. El habla es uno de los mayores dones que nos compara con nuestro Creador, cuya palabra es todopoderosa. Los animales no poseen este don. Por eso cada palabra debe usarse sólo para una buena causa y para glorificar a Dios. Respecto a las conversaciones ociosas, Jesucristo enseñó: "De toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por vuestras palabras seréis justificados, y por vuestras palabras seréis condenados" (Mateo 12). :36-37).

 
El Décimo Mandamiento

"No codiciarás la mujer de tu prójimo; no codiciarás la casa de tu prójimo, ni su campo...ni nada que sea de tu prójimo."

Este último mandamiento nos ordena abstenernos de la envidia y evitar todos los deseos pecaminosos. Mientras que los mandamientos anteriores hablaban preeminentemente del comportamiento externo, este último dirige nuestra atención a nuestro mundo interior: a nuestros pensamientos, sentimientos y deseos. Nos llama a esforzarnos por lograr la limpieza espiritual. Es importante entender que todo acto pecaminoso comienza en nuestro interior como una disposición pecaminosa de nuestra alma. Cuando una persona persiste en un mal pensamiento, éste se convierte en un deseo y, a medida que ese deseo se fortalece, atrae la voluntad de realizar el acto pecaminoso. Por eso, para luchar con éxito contra las tentaciones, es importante aprender a superarlas desde el principio: en nuestra mente.
 
La envidia es verdaderamente un veneno para el alma. Quien envidia a los demás siempre se siente infeliz, incluso si es la persona más rica del mundo. Las Escrituras dicen: "Los pensamientos de los malvados son abominación al Señor" y "Por envidia del diablo, la muerte entró en el mundo" (Proverbios 15:26 y Libro de la Sabiduría 2:24). Para ayudarnos a superar cualquier sentimiento de envidia o descontento, el Apóstol instruye: "Teniendo alimento y vestido, con esto estaremos contentos. Pero los que desean enriquecerse caen en tentación y lazo... Porque el amor al dinero es raíz de todos los males" (1 Timoteo 6:8-10). Es muy útil recordarnos las innumerables misericordias que Dios nos concede. Él debería habernos destruido por nuestros muchos pecados, pero, en cambio, sigue perdonándonos y nos envía sus dones materiales y espirituales. Para salvarnos de la condenación eterna, el Hijo de Dios vino a nuestro mundo, tomó nuestros pecados y derramó Su Preciosa Sangre para lavarlos. Con Su Resurrección nos dio vida eterna y bendita en el Reino de los Cielos. ¿No deberíamos agradecerle en cada instante por su infinito amor?
 
Una de las principales metas en nuestra vida es purificar nuestro corazón para convertirlo en un templo para el Señor. El Señor Jesucristo promete una gran recompensa para aquellos que se han abstenido de todo pensamiento y sentimiento inmundo: "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios" (Mateo 5:8). El apóstol Pablo instruye: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno contamina el templo de Dios, Dios lo destruirá. Porque el templo de Dios es santo, y vosotros son ese templo" (1 Cor. 3:16-17).
 
Conclusión

Cuando un joven judío preguntó a Jesús qué debía hacer para heredar la vida eterna, el Señor respondió: "Observa los mandamientos," y enumeró varios mandamientos de la lista de diez (Mateo 19:16-22). En muchos otros sermones Jesús reiteró la importancia de los Diez Mandamientos y explicó su significado espiritual.

En la exposición anterior, vimos que el primer mandamiento nos enseña a centrarnos en Dios con nuestros pensamientos y aspiraciones; el segundo prohíbe hacer algo más importante que Dios; el tercero nos enseña a respetar a Dios; el cuarto le dedica el séptimo día de la semana y, en general, una parte de nuestra vida; el quinto nos enseña a honrar a nuestros padres y mayores. Los siguientes cuatro mandamientos nos exhortan a respetar la vida, la familia, la propiedad y la buena reputación de nuestro prójimo. Finalmente, el último mandamiento prohíbe la envidia y exige pureza de corazón.
 
Así, los Diez Mandamientos dan al hombre una guía moral fundamental para la formación de la vida personal, familiar y comunitaria. La vida nos muestra que mientras el gobierno al legislar se guíe por estos principios morales y se preocupe por su observancia, la vida dentro de un país fluye a un ritmo normal. Por otro lado, cuando evita estos principios y comienza a pisotearlos, ya sea un gobierno totalitario o democrático, la vida dentro del país cae en la confusión y la catástrofe se vuelve inminente.
 
El Señor Jesucristo desveló el significado profundo de todos los mandamientos, explicando que a través de sus puntos esenciales se fusionan hacia la enseñanza del amor a Dios y al prójimo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primer y gran mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la Ley y los Profetas" (Mateo 22:37-40).
 
Para que los mandamientos de Dios nos hagan algún bien, es necesario hacerlos nuestros; es decir, debemos tratar de tenerlos no sólo como guía para nuestras acciones, sino que también deben convertirse en nuestro punto de vista, impregnando nuestro subconsciente o, según la pintoresca expresión del profeta, deben estar escritos en las tablas de nuestro cerebro. corazones. Entonces, por experiencia personal estaremos convencidos de su poder regenerador, acerca del cual el justo rey David escribió: "Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de impíos, ni estuvo en juramento de pecadores, ni se sentó en silla de los escarnecedores; pero en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche. Será como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo, cuya hoja también crecerá. no se marchitará, y todo lo que haga prosperará" (Salmo 1:1-3). 
 
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Alá No Tuvo Hijo

  English Version:   Allah Had No Son Fuente:  https://www.chick.com/products/tract?stk=572&ue=d